#PRL 67: estimula el deseo de autoría


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La reticencia de una parte del mundo para adoptar las valiosas ideas de la otra parte es un fenómeno curioso e inexplicable. Esta forma de idiotez no es exclusiva de una comunidad o de una nación: es universal. La cuestión no es sólo que la especie humana sea lenta en la adopción de ideas valiosas, sino que a veces se empeñan en no adoptarlas jamás.

-Mark Twain

Entre los muchos descubrimientos de la economía del comportamiento, la predilección por las propias creaciones frente al resto, esto es especialmente interesante en relación a la defensa de las ideas propias en contra de las demás por buenas que esas otras puedan ser, es quizás una extraordinaria oportunidad para el prevencionista que quiera poner en marcha proyectos exitosos.

Puede que el lector se cuestione si la apreciación que realizó Mark Twain en su ensayo “Algunas idioteces nacionales” también tiene lugar en el mundo científico y técnico. 

Desafortunadamente, estudios sobre el comportamiento humano realizados por Dan Ariely demostraron que los científicos están sujetos a los mismos prejuicios que el resto de los seres humanos. En el mundo de la ciencia al prejuicio de “esto no es nuevo” (en prevención el prejuicio es “esto siempre se ha hecho así”) se le denomina cariñosamente la teoría del cepillo de dientes: todo el mundo quiere un cepillo; pero nadie quiere usar el de otro.

En prevención muchas veces debemos realizar cambios que significan poner en marcha soluciones que no han sido ideadas por los jefes de los departamentos que se verán afectados y que deberán adoptarlas. Recuerdo que en cierta ocasión, hace ya muchos años, propuse una idea para movilizar pacientes dependientes en el servicio de radiología de un hospital. La movilización de pacientes obesos hacia el TAC se debía realizar entre 7 u 8 auxiliares de enfermería. El problema en estos servicios era que las grúas de movilización que se solían utilizar en hospitalización no podían utilizarse para hacer una transferencia a estas máquinas ya que no había espacio para maniobrar las patas de las grúas. El personal había referido quejas reiteradas por la dificultad y riesgo de lesión dorsolumbar que suponía realizar ese tipo de movilizaciones. Así que le propuse al Jefe del servicio de radiología un sistema de carril a medida en el techo (hoy se denominan grúas de techo). La verdad es que no me fue sencillo encontrar una solución en aquellos años, pues no había ningún fabricante en España de este tipo de equipos, así que busqué un sistema que se estaba desarrollando en los países nórdicos como alternativa a las grúas convencionales. La negativa del médico y Jefe del Servicio fue decirme que el no colgaría a sus pacientes como a cerdos. Lo cuál me sorprendió bastante, pues estaba convencido de que la idea era realmente buena y una persona inteligente como él lo vería rápido. Los años han demostrado que sí lo era y hay un mercado importantísimo para este tipo de equipos en los más variados entornos. Yo desconocía la irracionalidad del comportamiento humano y eso me impidió ahorrarles unas cuantas lumbalgias a aquellas pobres gentes. Hoy me pregunto qué hubiera ocurrido si en lugar de proponerles la idea, me las hubiera ingeniado para facilitarle suficiente información al Jefe del servicio de manera que hubiera parecido que la idea la encontraba él en lugar de que se la proporcionaba yo.

Nuevo truco:

                         ESTIMULA EL DESEO DE AUTORÍA 

de quién necesitas que realice algo que te interesa. 

¿Manipulación? Claro. Si no eres más manipulador ahora que antes de leer este artículo, tampoco eres mejor prevencionista.