#PRL 57: sortea las trampas de la siniestralidad


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Nuestro código moral es defectuoso.
-Dan Ariely

En ocasiones me encuentro que, ante un nuevo proyecto de PRL para alguna empresa, pido toda la información disponible que tengan de los últimos años en cuanto a siniestralidad se refiere. Cuando entramos un poco en materia, es sorprendente con qué alegría algunos responsables de prevención o de RRHH me justifican que una parte de las bajas son debidas a causas, digamos, que poco o nada tienen que ver con el trabajo. Pero que claro, que como nadie ha visto al accidentado accidentarse, que como el hombre o mujer dice que le duele la espalda y eso pasa hasta en las mejores familias, pues oiga, ante la duda a la mutua de accidentes y que lo curen; y luego, si ven allí que no es del trabajo que digan lo que tengan que decir y aquí paz y después gloria. Y así una retahíla de casos que, de ser ciertos, no deberían ser lo que aparecen ser.

Pues oigan, así no van las cosas, que en las mutuas de accidentes lo que tienen son médicos que curan, pero adivinos... los justos; y milagros, a Lourdes. Cuando esto ocurre, se está produciendo una no asunción de las actuaciones fiscalizadoras que la empresa debe ejercer ante una asistencia médica y la comunicación o no del accidente de trabajo. Que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Porque como sabréis la mayoría, en España, tiene un trato favorable para el trabajador la baja por accidente de trabajo frente a la baja por contingencias comunes. Esto supone que, en muchos casos, cuando el trabajador se puede ver favorecido por comunicar una cosa en lugar de la otra se suelen hacer trampas con la finalidad de beneficiarse, aún a costa de perjudicar a la empresa y a la mutua.

Dan Ariely nos ha enseñado que nuestro código moral comete “errores”. Que mucha gente hace trampas en la vida. Que sólo hacen un poco de trampa. Que cuanto más aumenta la distancia de la trampa al dinero más aumenta la tendencia a la trampa. Un trabajador quizás no tenga la más remota intención de meter la mano en la caja para hurtar unos cuantos miles de euros, en cambio, no se siente mal cuando le causa ese gasto a la empresa por decir que se ha hecho un esguince en el trabajo un lunes a primera hora, en lugar, de reconocer que se lo hizo el domingo anterior en una partido de fútbol. Y para colmo, si vemos que a nuestro alrededor la gente hace trampas, especialmente si son de nuestro propio grupo, hacemos muchas más trampas. Así que si esto es así, si las trampas forman parte del juego, pero sabemos cómo se consigue que la gente tenga menos tendencia a hacerlas, debemos poner en marcha estrategias que las reduzcan y evitemos así que estas aumenten las cifras de siniestralidad. Cinco consejos:

- Controla qué debe ser COMUNICADO como accidente de trabajo y qué no.

Difícil pero no imposible. Lo que es, es.

- Analiza la SINIESTRALIDAD según los días de la semana y la hora de trabajo.

Sospecha de extraños repuntes de accidentes los lunes a primera hora.

- Investiga TODOS los accidentes, con especial rigor en aquellos relativos a lesiones musculoesqueléticas de dudoso origen causal.

Ante la duda frente a accidentes musculoesqueléticos de posible origen biomecánico consulta si la evaluación es congruente; y, sino, desconfía y profundiza en ambos documentos.

- Cuando un lesionado sea sospechoso de hacer trampas da POMPA a la investigación.

Hay menos tendencia a engañar cuando se percibe control. Una investigación junto con el Director de la unidad de negocio correspondiente da pompa. Una investigación junto con el Director General da mucha más pompa. Dosifícala sabiamente.

- Habla de MORALIDAD y del perjuicio que causa a la empresa que se mienta haciendo pasar por accidente de trabajo lo que no lo es.

Apela a la moral individual, da resultado. Habla del coste de la siniestralidad y aproxima las trampas de las falsas bajas al coste monetario. Mírate el vídeo de Dan Ariely que es absolutamente recomendable para comprender estos últimos conceptos.