#PRL 21: evaluar las operaciones de mantenimiento

Las evaluaciones de riesgos de las operaciones de mantenimiento industrial presentan con frecuencia deficiencias en la identificación de los riesgos. Eso puede deberse a que, mientras en el resto de las actividades evaluadas para una empresa la visita a los puestos de trabajo y las tareas que allí son observadas cuando acude el técnico de prevención puede ser, en general, representativo de las condiciones de trabajo que usualmente se suelen dar en el puesto, en los puestos de trabajo de mantenimiento industrial ocurre que la variedad de tareas es tan amplia y dilatada en el tiempo, que se deberían observar las actividades de muchas jornadas de trabajo para tener una visión algo representativa de la tarea en su conjunto y así identificar exhaustivamente los riesgos asociados. No obstante, visitar reiteradamente las actividades realizadas por los trabajadores de mantenimiento tampoco nos asegura que el trabajo observado sea representativo de todo lo que en ese puesto se puede hacer, ni mucho menos que lo sea de lo más peligroso.

¿Qué podemos hacer entonces para realizar una buena evaluación de las operaciones de mantenimiento?

En primer lugar, es muy importante que las operaciones de mantenimiento estén descritas en la manera en que estas se realizan. Si es así, y contamos con el listado de las operaciones, ya tenemos por donde empezar. Evaluaremos analizando la manera en que se llevan a cabo los procedimientos descritos en el proceso. Y cuando proceda, identificaremos las deficiencias en el propio proceso escrito o en el grado de cumplimiento real del procedimiento. Pero, a pesar de que escribir los procedimientos de trabajo de las operaciones de mantenimiento es una ayuda excelente para realizar prevención en este tipo de actividades, con frecuencia nos encontraremos que apenas existen procedimientos escritos de las operaciones con riesgos importantes que realizan estos trabajadores. Entre estas operaciones es fácil que se encuentren algunas de estas:

  • Mantenimiento en cubiertas con riesgo de caída de altura y/o exposición a amianto.
  • Trabajos de mantenimiento en maquinas en marcha con riesgo de atrapamiento.
  • Acceso a espacios confinados con riesgo de asfixia y/o inhalación de productos tóxicos.
  • Trabajos con tensión eléctrica y riesgo de electrocución.

Una buena manera de empezar la evaluación en esos casos en que hay poca información en la que se describa qué y cómo se hacen los trabajos, es precisamente, pidiendo que los trabajadores que llevan a cabo esas operaciones de elevado riesgo redacten lo que hacen y qué riesgos observan. Una vez realizado este trabajo previo, en el que habremos contado con la participación de los principales implicados estaremos ante una situación mucho más favorable para establecer la agenda de trabajo de la actividad evaluadora. La actividad de evaluación se deberá planificar atendiendo a las fechas en las que podremos ver las operaciones que anteriormente habremos seleccionado como críticas y también como representativas del trabajo de mantenimiento, y que además, de una manera exhaustiva contemple todos los riesgos a los que se vean expuestos los trabajadores.

Foto| Gonzopowers