Una Ley desprevencionada de apoyo al emprendedor

foto de mutsmuts

“El cielo está enladrillado, 

¿quién lo desenladrillará? 

El desenladrillador

que lo desenladrille, 

buen desenladrillador será.”

Que en España sufrimos una excesiva dosis de regulación normativa en relación a la Prevención de Riesgos Laborales creo que huelga decirlo. Pero también es cierto, que desde la Administración  se están haciendo esfuerzos por facilitar y agilizar la práctica preventiva dentro de nuestro marco legal. El ejemplo más reciente lo tenemos en la futura Ley de apoyo al emprendedor, y que en materia laboral, amplía los supuestos en que las Pymes podrán asumir directamente la prevención de riesgos laborales en caso de que el empresario no cuente con más de un centro de trabajo y 25 trabajadores, el actual marco lo fija en 10.

A esta medida se suman otras, como la recogida  en la pasada resolución que establece el Plan general de actividades preventivas de la Seguridad Social, a aplicar por las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales a que enseñen a los empresarios a utilizar el servicio de la Seguridad Social “Prevencion10” con el fin, según se indica, de agilizar las obligaciones documentales y reducir costes. Sintomático que ahora se decidan a hablar de costes, entiéndase gasto, en lugar de inversión. Una valoración claramente sesgada en favor de un remedio dudoso en su origen legal y técnico.

Viendo esto, sigo cuestionándome el actual modelo de gestión de la prevención y los infructuosos pasos de la Administración por realizar verdaderamente una prevención ágil, efectiva y menos burocrática. Creo que se siguen manteniendo los mismos errores del pasado pero además se puede derivar hacia una praxis aún más controvertida de la prevención por parte de nuevos actores. Cinco efectos inmediatos:

  1. Evaluaciones realizadas por freelance (donde freelance no debe entenderse como Técnico de Prevención) y firma el empresario.
  2. Evaluación sesgada por parte del empresario aparece sólo lo que le interesa o le ocasiona menor dispendio. Muchos actos inseguros de los trabajadores y pocas condiciones inseguras de trabajo.
  3. Documentación extensiva y no exhaustiva. Se antepone el volumen de los informes a la calidad de los mismos (como al final nadie se los lee qué más da lo que ponga).
  4. La identificación deficiente de los riesgos tiene una repercusión inmediata en los servicios contratados de Vigilancia de la Salud.
  5. Efecto en la oferta de las actividades ofrecidas por los Servicios de Prevención Ajenos.

Conclusión: me da que estos cambios propiciados por la Administración van a provocar un trasvase de actividad preventiva de subcontratación de Servicios de Prevención Ajenos convenientemente acreditados a oscuros negocios con freelance en economías sumergidas que poco deberían interesar. 

Claro que siempre sería bueno que estuviese equivocado y la cosa fuese a mejor en línea con el Scrum en vez del Catapum.

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