Excelente en Prevención o Necesita mejorar

La seguridad basada en el comportamiento es un tema que está cada vez más de moda en los foros de Prevención de Riesgos Laborales. Es natural, aquellas empresas que llevan un cierto tiempo trabajando en seguridad,  encuentran cubiertas las necesidades más básicas de acondicionamiento de los lugares de trabajo, de los equipos y ordenación de procesos para que nos encontremos en un medio al que podríamos catalogar de razonablemente seguro.

Podríamos decir que, de una manera genérica, aquellas empresas que empezaron a hacer prevención hace unos cuantos años han pasado por una serie de estadios intermedios que le han llevado a la situación actual. Es decir, como fueron buenos chicos en su momento, evaluaron los riesgos e iniciaron medidas preventivas para evitar o en su defecto controlar aquellos riesgos. Eso les llevó a proteger sus máquinas, a dar formación en prevención, entregar unos EPIS para protegerse cuando no había otra forma de conseguirlo, informar de los riesgos y de cómo prevenirlos, y otras cosas que sirvieron para que todos dijeran aquello de que “deberías haber visto cómo estaba esto cuando yo entré”. En fin, llegados a este punto, alguien imaginó que haciendo cuanto la Ley nos decía la cosa iba a ser fácil y se acabaría con los accidentes. Vamos, que la siniestralidad mejoraría año tras año hasta alcanzar el tan deseado y loable cero accidentes y cero enfermedades profesionales que tanto mola en el gremio. 

Pero no, resulta que después de ser unos buenos chicos, no faltar un solo día a clase, de hacer todos los deberes que nos pedían, incluso otros trabajillos que nos impusimos por ser así de buenos, vas, y en vez de sacar matrícula, la cosa se te queda en un pírrico “Progresa adecuadamente”. Las cifras de accidentes se mantienen constantes en el tiempo y no hay manera de hacerlas descender. En ocasiones, incluso algún indicador se dispara por la mala fortuna de registrar algún accidente grave. Muchas veces asociado al infortunio de un acto imprudente del típico trabajador despistado. 

¿Resignación o Revolución?

Alcanzada esta meta muchas empresas, la mayoría me atrevería a decir, tiran la toalla. Se resignan a aceptar con un: “esto es lo que hay”. La futilidad de las causas que descubren en algunos accidentes graves o mortales subrayan el acierto de esa resignación: “El trabajador se cayó de la cubierta por no tener conectado el arnés anticaídas”. “Le proporcionamos el arnés, le formamos y le dijimos cómo usarlo, más no se puede hacer”

¿Os suena?

Frente a esta postura cabe reaccionar y aprovechar lo que sabemos de psicología  -en algo más que para controlar estrés nos tenía que ayudar esa materia-. No es suficiente con poder hacer las cosas de forma segura y saber hacerlas de forma segura, también hay que querer hacerlas de forma segura. José Luis Meliá sintetiza, en su modelo tricondicional de la seguridad laboral, las tres condiciones necesarias para trabajar con seguridad:

PRIMERA: PODER 

SEGUNDA: SABER

TERCERA: QUERER

¿Conocéis empresas que estén apostando por esta Revolución?

Foto de CollegeDegrees360

 

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