De cero accidentes a 100 incidentes en 3 cuestiones

 

No es mejor prevencionista quién menos accidentes tiene sino quién más evita.

 

Vanagloriarse de no tener accidentes puede ser peligroso. Hay actividades que revisten menos riesgos que otras. Actividades que forman incluso parte del core business de negocios que se subcontratan a otras que a la vez comparten parte de ese core business. Esas subcontrataciones alejan el peligro pero no reducen el riesgo. Frecuentemente se suele aumentar, pero como ya es cosa de “los otros” la práctica es usual.

Hace unas semanas me entreviste con la responsable de Seguridad y Salud de una importante cadena de supermercados. Centrándonos en un tema que parecía le estaba costando trabajar, las lesiones por sobreesfuerzo, el caso es que, en su opinión, o no se podía hacer más en materia de Ergonomía o todo estaba hecho por parte de la “central”. Vamos, que: ¡esto es lo que hay y que las bajas tampoco son tantas!. La mayoría, según me indicó, son bajas por enfermedad común. Y ahí es cuando yo me digo un ¡ay! que no le digo ¿Lo son o se califican? Pero bueno, ese es otro asunto en el que no voy a entrar ahora. 

La cuestión es que, en algunos sistemas de gestión de prevención de riesgos laborales, parece que el prevencionista al cargo no se acuerda de la importante contribución de Bird y su pirámide, o si se acuerda no aprovecha su conocimiento. Y claro, la actuación preventiva se centra entonces en la actuación meramente reactiva de tratar los accidentes. Si a eso le sumamos que en disciplinas como la Ergonomía es difícil, en ocasiones, discernir qué lesiones han sido fruto de las condiciones laborales de las que no lo son, y añadimos también que los estudios ergonómicos adolecen de cierta objetividad y precisión de análisis nos podremos encontrar en un entorno de actuación un tanto incierta y hasta hostil para el neófito. Especialmente si no hay masa crítica de accidentes o enfermedades profesionales con los que trabajar, y de haberlas, las actuaciones medidas correctoras están exentas de obviedad en discernimiento.

Es aquí donde surje la necesidad de contar con una buena base de datos de incidentes o casi accidentes, llamadles como queráis, pero investigad sus causas con el mismo ahínco que si fuesen accidentes de gravedad.

Aquellos que descuiden la potencia de trabajar los incidentes estan desaprovechando una extraordinaria herramienta para alcanzar la Excelencia en Prevención.

¿Has empezado a trabajar en ello?, ¿no lo tienes claro?

Veamos tres cuestiones que invitan a la acción:

¿Cuantos incidentes has registrado este año?

¿Cuantos de ellos has investigado?

¿Cuantos acciones preventivas has aplicado para impedirlos?

¿Ha quedado más claro? ¿no?

Veamos...

Si un “maravilloso”: frondoso, profuso y pomposo Sistema de Gestión de Prevención de Riesgos Laborales investiga menos incidentes que accidentes no es Excelente. Punto. Se queda en un pírrico 

sISTEMA dE gESTIÓN dE rIESGOS lABORALES

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